jueves, 12 de febrero de 2009

LA FALTA DE AGUA ENFERMA 5

Ayuada para todos mis hermanos de este mundo

POR QUÉ INGERIR POCA AGUA ES CAUSA DE TANTAS ENFERMEDADES

LA HIPERTENSIÓN
Como ya adelantamos antes, la actividad del denominado sistema renina-angiotensina -aldosterona -un mecanismo subordinado a la activación de histamina en el cerebro- es esencial en el control del volumen y la presión sanguínea activándose para conservar el agua cuando falta ésta o cuando hay carencia de sodio en las células.
Es más, hasta que el contenido de agua y sodio del cuerpo no alcanza un nivel adecuado el sistema actúa estrechando la capa capilar y el sistema vascular.
Un estrechamiento cuyo nivel se puede medir y conocemos como hipertensión.
La razón de ese estrechamiento de los vasos sanguíneos durante una situación de estrés es fácil de comprender.
Cuando hay estrés parte del agua disponible se usa para disolver las materias almacenadas, como las proteínas, el almidón y la grasa.
Y es para compensar el agua gastada que se pone en marcha el sistema renina-angiotensina -aldosterona coordinando su funcionamiento con la vasopresina y otras hormonas.
Cabe añadir que son los riñones el principal lugar de actividad de ese sistema.
A fin de cuentas, son los responsables de la producción de orina con que eliminamos las toxinas y demás material de desecho. Bueno, pues para poder trabajar en condiciones los riñones necesitan suficiente agua.
Y es verdad que ante su carencia pueden concentrar la orina pero no es menos cierto que esa capacidad no debe usarse hasta el límite so pena de dañar el riñón.
En suma, el sistema renina-angiotensina -aldosterona es más activo cuando los riñones están dañados y la producción de orina es insuficiente.
Y, por tanto, provocar disfunciones renales.
Los problemas renales, por tanto, pueden también ser consecuencia de una deshidratació n crónica y de una carencia de sodio (sal).
En definitiva, la presión arterial alta es también para Batmanghelidj el resultado de un proceso de adaptación a la carencia de agua en el cuerpo.
Cuando no bebemos suficiente agua para atender todas las necesidades del mismo algunas células se deshidratan.
Se sabe que en caso de restricción de agua el organismo extrae el 66% del agua almacenada en el interior de las células, el 26% de la contenida en el exterior de las mismas y el 8% de la sangre.
Y en esos casos los vasos sanguíneos no tienen más alternativa que reducir su capacidad para responder a la disminución del volumen de sangre, reducción que causa el incremento de la presión sanguínea que conocemos como hipertensión.
Batmanghelidj explica luego que cuando bebemos menos agua de la diariamente necesaria el cierre de algunas capas vasculares es la única alternativa que tiene el organismo para mantener el resto de los vasos sanguíneos llenos.
La cuestión es cuánto tiempo se puede seguir así.
Y la respuesta, para Batmanghelidj, es "el tiempo suficiente para enfermar y morir".
Por tanto, el tratamiento esencial de la hipertensión debería consistir también, sencillamente, en aumentar la ingesta diaria de agua.
De ahí que critique duramente a sus colegas cuyo método para tratar la hipertensión califica de "absurdo científico".
¿Cómo se explica -dice- que los cardiólogos den diuréticos a los hipertensos mientras el cuerpo lucha desesperadamente por retener todo el agua posible?
Y añade:
"La medicina oficial asume que la causa de la hipertensión es la retención de sodio en el cuerpo cuando, en realidad, conservar el sodio en el organismo no es más que el último recurso del cuerpo para retener cierta cantidad de agua que le permita seguir vivo y funcionando correctamente.
Asumir que el sodio es la causa de la hipertensión supone un conocimiento deficiente de los mecanismos reguladores del agua en el cuerpo.
Cuando se dan diuréticos para vencer al sodio el cuerpo se deshidrata aún más.
No curan la hipertensión.
Lo que consiguen es que el cuerpo se concentre más en la absorción de sal y agua aunque, por efecto de los diuréticos y mientras no le demos agua, nunca logra la suficiente cantidad como para corregir el problema.
Esa es la razón por la que, después de un tiempo, los diuréticos no son suficientes y se obliga al paciente a tomar medicamentos complementarios cada vez más agresivos". Y concluye rotundo:
"El agua es, por sí misma, el mejor diurético natural.
Si las personas que tienen hipertensión y producen la cantidad de orina adecuada aumentaran su ingesta diaria de agua no necesitarían tomar diuréticos".

El COLESTEROL
Para Batmanghelidj, la explicación de la llamada hipercolesterolemia o exceso de colesterol en el organismo difiere también mucho de la convencional. Según él, tener demasiado colesterol en sangre no es sino un mecanismo de defensa de las membranas celulares contra la fuerza osmótica de la sangre a fin de conservar el agua, o bien señal de que la sangre concentrada no puede liberar bastante agua para atravesar la membrana celular y mantener las funciones celulares normales.
Es decir, la excesiva elaboración de colesterol y su depósito en la membrana celular no es más que parte del objetivo natural de proteger a las células vivas de la deshidratació n ya que es como una especie de "arcilla" natural que hace de pared celular impidiendo el paso del agua.
Según explica, en las células vivas con núcleo el colesterol es el agente que regula la permeabilidad al agua de la membrana celular.
Y en las que no poseen núcleo la composición de los ácidos grasos empleados en la elaboración de la membrana celular le da el poder de sobrevivir a la deshidratació n.La producción de colesterol en la membrana celular es, pues, una parte del sistema de supervivencia de la célula.
Por consiguiente, es una sustancia absolutamente necesaria y su exceso lo único que es denota es que existe deshidratació n.
Resumiendo, el doctor Batmanghelidj afirma que la integridad de la membrana celular depende de la cantidad de agua disponible para ella.
En una membrana bien hidratada el agua es la materia adhesiva; en una deshidratada es el colesterol el que se encarga de pegar los "bloques" e impedir la pérdida de agua del interior de la célula.
Por tanto, si aportamos al cuerpo el agua necesaria antes de ingerir alimentos evitaremos la formación de colesterol en los vasos sanguíneos.
Así pues, el exceso de colesterol no sino el resultado de la deshidratació n.
Eso sí, cuando un aumento de la ingesta de agua hace bajar los niveles de colesterol pero éstos aumentan luego otra vez hay que asegurarse de que el cuerpo no tiene deficiencia de sodio.

EL SOBREPESO
También el sobrepeso está relacionado para Batmanghelidj con el agua.
Algo que justifica explicando, en primer lugar, que las sensaciones de sed y hambre se tienen cuando el nivel de energía del cuerpo está bajo.
En tales casos el organismo moviliza la energía almacenada en la grasa para lo que necesita poner en marcha los mecanismos de secreción hormonal.
Sólo que como ese proceso tarda más tiempo del que a veces puede esperar, la parte frontal del cerebro se encarga de obtener energía inmediata a partir del azúcar de la sangre o de la "hidroelectricidad" .
Téngase en cuenta que el cerebro gasta una enorme cantidad de energía y por eso recibe aproximadamente el 20% de toda la circulación sanguínea.
Es decir, para cubrir sus necesidades energéticas el cerebro utiliza dos mecanismos:
- El azúcar presente en la sangre, que obtiene con la metabolizació n de la comida; y- El suministro de agua y su conversión en energía hidroeléctrica. El problema es que el ser humano no sabe distinguir entre la necesidad de sed y la necesidad de comida y cuando éstas señales llegan...
tiende a comer.
Porque como ya explicamos en nuestro anterior artículo, la boca seca no es sino el último aviso, la señal de alarma cuando la deshidratació n prácticamente ya es un hecho.
Y al alimentarnos en exceso por no entender que el cuerpo nos pide agua y no comida, uno gana peso.

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