Ayuada para todos mis hermanos de estemundo
Te pido que me escuches
Cuando te pido que me escuches y tú empiezas a aconsejarme,
no estás haciendo lo que te pido.
Cuando te pido que me escuches y tú empiezas
a decirme que yo no debería sentirme así,
no estás respetando mis sentimientos.
Cuando te pido que me escuches y tú piensas
que debes hacer algo para resolver mi problema,
estás decepcionando mis esperanzas:
¡Escúchame!, todo lo que pido es que me escuches,
no que me hables ni que te tomes molestias por mí.
Escúchame, sólo eso.
Es fácil aconsejar, pero yo soy capaz;
tal vez me encuentre desanimado y con problemas, pero no soy incapaz.
Cuando haces por mí lo que yo mismo puedo y tengo necesidad de hacer,
no estás haciendo otra cosa que atizar mis miedos y mi inseguridad.
Pero cuando aceptas simplemente que lo que siento
me pertenece a mí, por muy irracional que sea,
entonces no tengo por qué tratar de hacerte comprender más,
y tengo que empezar a descubrir lo que hay dentro de mí.
Seguramente es por esto por lo que la oración funciona:
¡Dios está siempre ahí para escuchar!
Arnaldo Pangrazzi
viernes, 22 de agosto de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario